Las torres PDF Print Correo electrónico
Escrito por Jacobo   

Las torres son un elemento esencial en la defensa de cualquier civilización. En la Alta Edad Media, sólo es posible construir un enclave sin capacidad de ataque, sólo se utiliza como puesto de reconocimiento. Una vez en la Edad Feudal, se puede empezar la construcción de torres de guardia, que disponen de muchos puntos de impacto y de un ataque moderado. En épocas posteriores, puede investigarse para mejorar la torre de vigilancia y obtener una torre de guardia y, más tarde, una torre del homenaje. Cada una de ellas consigue hacer más daño y dispone de más puntos de impacto que la anterior. Las torres pueden además equiparse con arqueros o aldeanos, añadiendo fuerza y flechas al ataque de la torre. En la Edad Imperial, es posible investigar para construir una torre de bombardeo, que cuenta con el mismo alcance pero consigue hacer mucho más daño. El cañón de bombardeo es perfecto para atacar tropas que tradicionalmente son inmunes a los disparos de las torres, como los huscarles y las armas de asedio. Al igual que los edificios, las torres no reciben mucho daño de los arqueros, pero sí lo hacen de la infantería y caen fácilmente ante arietes, cañones de bombardeo, lanzapiedras y galeones artillados.

Todos los jugadores deberían amurallar sus ciudades y construir torres para defender los centros clave de recursos. También es buena idea erigir torres cerca de los centros de recursos incluso antes de disponer de un campamento en el lugar. Pero las torres tienen un punto débil importante, tienen un alcance mínimo y no pueden alcanzar unidades que estén a sus pies. Por esta razón, una de las primeras mejoras necesarias en la universidad, en la Edad de los Castillos, debería ser la de los agujeros de la muerte, que eliminan el alcance mínimo de las torres y el castillo. Sólo hay una torre que no puede recibir esta mejora, la torre de bombardeo.

La construcción de torres cerca de la ciudad enemiga es una buena estrategia. De este modo, se puede saltar a la ciudad enemiga con más y más torres. Si se planea el ataque a una ciudad, las tropas pueden construir torres que permitan replegarse y reagruparse después de cada escaramuza, y que permitan atraer a las unidades enemigas hasta el campamento de las torres, ocasionar daños y volver a atacar, y pueden retirarse para descansar cada vez que se pierdan unidades. Cuando se construyen edificios militares cerca de los campamentos enemigos, también es una buena idea construir dos o tres torres para defensa. Si las tropas despejan una zona cercana a la ciudad enemiga, es aconsejable construir una o dos torres en el punto donde termina el alcance de la torre disponible actualmente. Esta estrategia puede frustrar al adversario hasta la exasperación, pues el enemigo debe elegir entre atacar las torres y no a las tropas o concentrarse en el ejército y dejar que las torres ataquen impunemente. Si el enemigo está en una situación difícil, construir varias torres de bombardeo en su ciudad acelera su desaparición. Puede aumentarse la efectividad de estas estrategias sustituyendo las torres por un castillo, pues no sólo consigue ocasionar más daños, sino que permite desplegar las unidades exclusivas cerca o dentro de la ciudad enemiga.

Desgraciadamente, las torres necesitan piedra, y la piedra escasea en todos los mapas. Mientras que un mapa puede tener decenas de miles de unidades de oro y madera, y alimento ilimitado, normalmente no hay más de diez mil unidades de piedra. Por tanto, es necesario conseguir y proteger todos los pozos de cantera lo antes posible.


 
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